Los juros son la primera versión de la deuda pública en la Corona de Castilla.
El interés es la tarifa a cobrar por el préstamo de dinero. Se expresa como un porcentaje del valor del préstamo (tasa de interés) y se puede calcular de dos formas: el interés simple o interés compuesto.
El interés puede ser entendido como una especie de "renta en dinero". La tasa de compensación sería pagada por el prestatario, que tiene el derecho de utilizar el dinero hasta el día de pago. El prestamista, por el contrario, recibe una compensación por no poder disfrutar con total liquidez de dicho dinero hasta el día de pago y por el riesgo que supone en el supuesto caso de no recibir la devolución de su dinero (el riesgo de incumplimiento).
Los juros tuvieron una prolongada vida que permitió con muchos altibajos mantener la Hacienda de la Monarquía Hispánica hasta el final del Antiguo Régimen.
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